¿Cuántas veces el no dejar de pensar en algo, generalmente molesto o negativo, nos roba energía vital? He puesto en práctica la milenaria tradición de la meditación, para frenar el pensamiento ingobernable y compulsivo, y quiero compartirlo contigo, después de despojar el concepto de MEDITACION de tanto aparataje místico, en pro de su efectividad inmediata: Pareciera que nuestro diseño humano descarta en sentir y el pensar simultáneos. Es decir, si me focalizo en sentir intensamente el presente, sea un acto, un movimiento, una sensación física de cualquier tipo, la mente se detiene durante el mismo lapso. Y, durante ese breve espacio de no pensar, la mente descansa y luego funciona con más lucidez y bienestar. ¿cómo lo practico? un par de veces al día como mínimo, durante uno a tres minutos en cada ocasión, siento con la mayor intensidad posible lo que mi cuerpo está experimentando. Sea el cosquilleo repentino que me impulsa a rascarme, el olor de una flor o fragancia, la brisa cuando camino, la dureza del piso bajo las suelas de los zapatos, el descansar todo el peso sobre una pierna y luego sobre la otra, cuando subo o bajo una escalera, etc. Si voy a tomar una ducha, siento la llave del agua al abrirla. su frialdad, dureza y suavidad, luego, al girarla, el deslizar y temperatura del agua sobre mi cabello y cuerpo, el toque de las manos (mías o no) al frotar o quitar el jabón, el roce de la toalla, etc. Si voy a tomar una infusión, el asa de la taza en mi dedo, el borde contra mis labios, el olor y sabor del primer sorbo, el chasquido al poner la taza sobre el plato. Usa tu creatividad y extiende este sentir por breves pero intensos minutos, a cualquier rutina o acto imprevisto. Si eres más visual o auditivo, práctícalo con un estímulo que te llegue por tu sentido físico más sensible y alerta. En esto consiste la esencia misma de la meditación.
Inventa tu proio momento sagrado, usando lo rutinario y prosaico para conectarte intensamente con lo que haces, y darle a tu mente un descanso. Este ejercicio, engañosamente simple, hecho hábito te reportará más vitalidad y energía, mayor disfrute de la vida, reducción de estados gripales o depresivos, y un considerable aumento del amor hacia tu propia persona. Y, al vibrar en esa frecuencia, atraerás más personas positivas y bendiciones a tu experiencia de vida. Un abrazo y hasta la próxima sonrisa.